En mes de Noviembre de 1924 el Ayuntamiento de Barcelona tomó el acuerdo de utilizar, mientras no se construyese un centro específico, dos pabellones con capacidad para 80 enfermos en el Hospital Municipal para Infecciosos, separados del resto de edificios. Construido eln1914, eran de madera y estaban faltos de unas mínimas condiciones higiénicas y sanitarias. De esta manera se construyó el Hospital de Incurables, que pronto cambiaría su denominación.
Fue en Junio de 1928 cuando el Ayuntamiento de Barcelona, respondiendo a un sugerente artículo periodístico del pensador y escritor Eugeni d'Ors, tomó el acuerdo siguiente: "El benéfico establecimiento sostenido por estos ayuntamientos, Hospital de Incurables, donde son asistidos los enfermos afectados de dolencias calificables de incurables se denominará Hospital-Asilo de la Mare de Déu de l'Esperança".
El problema de los incurables con procesos irreversibles y los enfermos sociales crecía por encima de las posibilidades de atención del Ayuntamiento. El consistorio iba tomando camas del hospital de infecciosos para darlos al Hospital de la Mare de Déu de l'Esperança. Cuando se asumió definitivamente la inviabilidad del proyecto de un nuevo hospital, en 1933 se construyó un par de edificios nuevos y se hicieron obras hasta ampliar la capacidad a 244 camas. Para poder hacerse cargo con garantías de las urgencias y de los casos necesitados de operaciones, en 1935 se habilitó un pabellón quirúrgico.
Durante la guerra el Hospital de la Esperança sufrió, también, el peligro de los bombardeos del ejército sublevado, que tenían en una próxima fábrica de gas un objetivo clave. Los enfermos se hubieron de trasladar a Vallvidrera al antiguo manicomio de Betlem. Edificio poco adecuado y que hizo reducir la capacidad de atención a 170 pacientes. Poco después de la guerra se inició el proyecto del que sería el definitivo emplazamiento del Hospital de la Mare de Déu de l'Esperança, cerca del santuario de Sant Josep de la Muntanya, en el barrio de la Salut. El edificio de cuatro plantas, inagurado el 22 de junio de 1945, sólo ocupaba en aquellos momentos una parte del actual.
El nuevo hospital quería ser un ejemplo de la aplicación de los principios de la construcción sanitaria moderna. Se habilitaban habitaciones para uno o dos ingresados o, en salas más grandes, se establecían separaciones con paredes bajas. Cuando fue inagurado, todo y que tenía prevista una capacidad para 250 personas se limitó a 196 (74 hombres y 122 mujeres), ya que se hubieron de habilitar salas para el personal auxiliar y para las religiosas que atendían las necesidades de los pacientes. En 1948 se ubicó en el Hospital el Servicio Quirúrgico de Urgencias municipal, que ocupó 30 camas.
En 1951 empiezan las obras de la parte central del Hospital. Se trata de la parte que sirve de unión entre los dos cuerpos del edificio y que le da la forma de H. Con esta reforma el centro llega a los 216 camas. En 1955 se empieza la construcción de un ala del segundo cuerpo del edificio, para llegar hasta las 520 camas. Es también en los años cincuenta cuando se empieza a abandonar la idea de un centro destinado a pacientes de larga duración y con enfermedades irreversibles. En cambio se empieza a pensar en una definición como un hospital centrado en enfermedades relacionadas con la gente mayor. Pese a las anteriores discusiones sobre cual había de ser el futuro asistencial del centro, en 1975 el Hospital del la Mare de Déu de l'Esperança se convierte en asilo para la gente mayor. Los quirófanos y los equipos médicos se han de trasladar al Hospital de Nostra Senyora del Mar. Pero en 1977 la situación cambia radicalmente y se decide convertirlo en hospital general. Un acuerdo entre la Seguridad Social garantiza una continuidad en la prestación del servicio y, a partir de entonces, se van dotando los diferentes servicios. En 1978 se instala el servicio de Nefrología, que hace el primer trasplante renal al año siguiente. En 1981 entra en funcionamiento Urgencias y en 1982 la Unidad de Curas Intensivas y el Banco de Sangre. Hasta 1990 se potencia la actividad quirúrgica del centro y se trabaja mucho en aspectos que mejoran la atención a los enfermos.
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Vista aérea de los años ochenta